“The Beginner’s Guide”: arte y videojuegos

(Esta entrada se sale de la tónica habitual del blog, pero acabo de terminar de jugar a “The Beginner’s Guide” y tengo necesidad de escribir sobre el tema. No es una review ni describo en detalle el juego; son apenas 2 horas de gameplay, así que recomiendo encarecidamente a todos que los juguéis).

Existe ya desde hace años el debate de si los videojuegos deben ser o no considerados arte. Mi primera reacción cuando surge el tema es que si planteamos al mismo grupo de personas la pregunta “¿qué es el arte?” probablemente no llegaríamos a un acuerdo, especialmente si ninguna es artista.

Mi segundo pensamiento al respecto de este debate es el hecho de que, sobre todo en lo últimos años, ha surgido una discusión paralela: ¿son los videojuegos un deporte? Cuando me di cuenta de que los videojuegos son simplemente una platarforma en la que cabe prácticamente cualquier expresión de actividad humana que se nos ocurra, dejé de pensar si un videojuego es más o menos “artístico”, dentro de esa noción intuitiva que tenemos del arte como ese algo que comparten un cuadro, una ópera y un poema.

Ha sido al jugar a “The Beginner’s Guide” que he vuelto a pensar en la relación entre videojuegos y arte. Porque creo que este es el primer juego que de verdad hace algo que hasta ahora no se había visto en los videojuegos, donde los elementos que me llevan a categorizarlo como “arte” van más allá de los gráficos preciosistas o una narrativa compleja.

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The Beginner’s Guide” es el nuevo juego de Davey Wreden, el creador de “The Stanley Parable“. “The Stanley Parable” (TSP) ha sido probablemente uno de los juegos que más me ha sorprendido en los últimos años, así que al ver el nuevo proyecto de su creador en rebajas en Steam no dudé ni un segundo en comprarlo. TSP es lo que podríamos llamar un meta-juego: rompe todo el rato la cuarta pared; es constantemente auto-referencia; habla de manera directa a todas las expectativas que tenemos las personas que hemos jugado a videojuegos al enfrentarnos a uno nuevo. Aunque lo haga de una manera distinta, pero usando también las referencias y lugares comunes respecto a los RPG’s, creo que es uno de los motivos de que “Undertale” haya tenido tanto éxito. Por lo menos, sentí que si alguien disfrutó de TSP también disfrutaría de “Undertale“.

Por supuesto, “Undertale” y TSP no son los primeros juegos en romper la cuarta pared, hablando al jugador y haciendo referencia explícita de que se está en un videojuego. “The Secret of Monkey Island“, por poner un ejemplo, parodiaba las muertes absurdas a las que podían sucumbir los protagonistas de las aventuras gráficas de Sierra. Sin embargo, tanto “Undertale” como, especialmente, TSP, tienen como objetivo hacer al jugador reflexionar sobre lo que representa jugar un videojuego. Ambos nos hacen pensar sobre lo que quiere decir que, a diferencia del cine, la música o el teatro, la persona que lo disfruta puede hacer elecciones y hacer que la historia cambie.

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Este análisis sobre la propia disciplina creo que muestra la madurez a la que han llegado los videojuegos, porque me parece que es algo que podemos ver en casi todas las expresiones artísticas.

The Beginner’s Guide” (TBG) tiene varias similitudes con TSP, más allá de que ambos sean juegos en primera persona hechos con el motor Source. TBG también  rompe la cuarta pared de manera explícita: el narrador del juego, que es el propio creador, Davey, habla directamente al jugador. También “deconstruye” en cierto modo lo que es un videojuego, aunque esta vez el foco no está en la figura del jugador, sino en la del desarrollador, en el creador. Si sólo fuera por esto, no añadiría mucho más a lo que fue “The Stanley Parable“.

El motivo por el TBG me lleva de nuevo a pensar en videojuegos y arte es porque “The Beginner’s Guide” cuenta una historia en la que el propio videojuego tiene importancia. El argumento es simple: Davey nos dice que hace unos años conoció a Koda, un programador que se dedica como pasatiempos a hacer un montón de videojuegos. Nos dice que quiere mostrarle al mundo lo que hizo Koda y cada uno de los niveles de TBG es uno de estos juegos. Aunque en las primeras pantallas dudé, queda claro muy pronto de que Koda no existe, de que simplemente Davey está contándonos esta historia como si Koda existiera y que en realidad él mismo ha hecho todos los niveles.

El foco en “The Stanley Parable” es el rol del jugador, así que es un juego en el que tenemos que hacer elecciones todo el rato. “The Beginner’s Guide” cambia de la perspectiva del jugador a la del desarrollador, así que esencialmente es un juego lineal. Durante los primeros niveles pensaba que el juego se iba a concentrar en presentar diseños de niveles que, aunque lineales, rompen con lo habitual, en hacer una reflexión sobre porqué los juegos son habitualmente como son. Sin embargo, poco a poco queda claro que el objetivo de Davey no es simplemente hacerte probar los juegos de Koda, sino entender a esa persona, intentar ver qué es lo que intentaba transmitir al hacer los juegos que hacía.

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Conforme juegas los distintos niveles Davey te va contando lo que hacía Koda en ese momento de su vida, cuáles eran sus sentimientos y cómo se reflejan estos en los videojuegos que creaba en cada momento. Aquí vi uno de los aspectos que nunca antes había visto (al menos yo) en el mundo del videojuego: sabemos que una canción o un poema pueden ser, y son muy a menudo, reflejo del estado de ánimo del artista, y que el acto de creación es su manera ya sea de expresar lo que siente, de comunicarse con el resto del mundo o de intentar entenderse mejor. Nunca antes me había parado a pensar que esto podía también suceder con un videojuego.

No hay duda de que los millares de personas que han hecho videojuegos hasta ahora, y que los siguen haciendo, pusieron parte de ellos en lo que creaban, ya fuera a nivel de programación, de gráficos, de música, de diseño, etc. En particular los grandes diseñadores como Hideo Kojima o David Cage, que al final son los que tienen un mayor impacto en la creación del videojuego, actúan como entendemos que actúa un artista al realizar su obra.

Sin embargo, “The Beginner’s Guide” va más allá: un videojuego puede ser algo tan personal como un poema o una canción, una manera del autor de explorar su mundo más íntimo. Una interpretación de TBG es que Koda es la parte de Davey que hace juegos, su parte creadora, y “The Beginner’s Guide” es su manera de hablarle directamente a esa parte de su persona. Entabla un diálogo con el jugador, en el que este no responde hablando sino explorando los niveles, pero en realidad es una carta abierta a su Yo creador en la que trata de entender los problemas que ha atravesado en los últimos años. Se nos dice que Koda hizo juegos desde 2008 hasta 2011, año en que paró de jugar; fue precisamente ese año en el que salió “The Stanley Parable“, y Davey ha pasado cuatro años sin sacar ningún juego.

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En los niveles creados por Koda queda clara su soledad. Los pocos “personajes” que los pueblan no son más que maniquíes con un cubo en la cabeza, y Davey dice cómo queda patente que en realidad, aunque haya diálogos, Koda siempre se habla a sí mismo. No muestra los videojuegos que hace a nadie: crea esos juegos para hablarse a sí mismo.

The Beginner’s Guide” es como un poema en el que el poeta describe explícitamente que está escribiendo para purgar sus penas. Es como un fotógrafo documentando su alrededor y creando una obra con la que comunicar a los demás sentimientos que no podría expresar de otra forma. “The Stanley Parable“, o “Undertale“, o “Spec Ops: The Line” a su manera, rompieron definitivamente ese acuerdo tácito en el que los creadores y los jugadores aceptan que el mundo en el que transcurre el videojuego es distinto al nuestro.

Cuando se debate sobre si los juegos son arte o no se suele aludir a juegos “muy artísticos” como “Journey” o con tramas muy profundas como “Heavy Rain“. Siempre sentí que había algo que faltaba en la discusión, un elemento que nos hace tener a todos una impresión intuitiva de lo que es arte. No es necesario que todas las obras transmitan sentimientos profundos; es maravilloso que la mayoría de ellas tengan como objetivo entretener, en el más amplio sentido de la palabra. “The Beginner’s Guide” introduce ese elemento que me faltaba en la discusión sobre arte y videojuegos.

 

 

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