Italia vota No

Italia ha rechazado con un 60% del voto la reforma constitucional planteada por el ya ex-primer ministro Mateo Renzi. Los principales defensores del No a nivel nacional han sido Berlusconi, Salvini (líder de la Lega Nord, separatistas del norte de Italia reconvertidos en “populistas de derechas”) y Beppe Grillo, del Movimento Cinque Stelle. Así pues, hoy todos los medios hablan de que el populismo ha derrotado una vez más al establishment (aunque Nacho Torreblanca, ni corto ni perezoso, asegura que Renzi era un “populista institucional”).

Hoy Enric Juliana y Manolo Monereo han escrito sendos artículos bastante interesantes donde analizan los orígenes de la constitución del 1948 y los motivos económicos que llevaron a la propuesta de modificación de la misma; a ellos me remito, porque no lo iba a hacer mejor.

Una manera rápida y burda de explicar lo que se pretendía con la reforma es decir que Renzi tenía envidia de Rajoy y quería un sistema más parecido al español. En Italia prácticamente siempre el gobierno es de coalición, donde la “maggioranza” está formada por diversos partidos. La constitución de 1948, como se repite mucho estos días, fue escrita con la motivación explícita de evitar que una sola persona pudiera tener de nuevo el pode absoluto. Así pues, la idea de un gobierno de mayoría absoluta que durante cuatro años hace y deshace a placer, con dos cámaras legislativas que literalmente no podían hacer nada para evitarlo, les parece algo de otro mundo a los italianos. Muchos te dirán “pero, ¡eso es dictadura!”, y razón no les falta.

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Galileo también votó No

La modificación de la ley electoral (finalmente declarada inconstitucional) que recompensa enormemente al partido más votado y una reforma de la constitución que dejaban un Senado fundamentalmente inútil y sin poder básicamente llevaban a tener un sistema en el que un gobierno como el de Rajoy hubiera sido posible. La palabra clave es “governabilità”. La Unión Europea ve con buenos ojos tener un gobierno dócil como ha sido el español en estos últimos 5 años. Además, en Italia ha habido 64 primeros ministros en 70 años, por lo que la sensación de inestabilidad política es habitual. Renzi ha intentado ligar esta falta de estabilidad a el “bicameralismo perfecto” que supuestamente se hubiera visto superado con la reforma; es decir, al hecho de que los equivalentes al Congreso y el Senado tenían los mismos poderes. La realidad es que la inmensa mayoría de gobiernos que han caído lo han hecho ellos solitos, sin necesidad de que las dos cámaras voten a favor de hacerlo (Renzi es solo el último ejemplo de esto).

Más allá de los detalles de la reforma, está claro que ha habido un fuerte voto del No en contra de Renzi. Este No es muy variado; a nivel mediático, está claro que la campaña de Grillo, Salvini y Berlusconi ha sido la de ser oportunistas y utilizar el referéndum para hacer caer al primer ministro (el cual por otro lado comenzó la andadura de la campaña planteándolo como un plebiscito sobre su figura). En Italia no hay un partido de izquierda relevante a nivel nacional, por lo cual no se puede decir que en los medios se haya visto un apoyo del No por parte de fuerzas progresistas. Sin embargo, decenas de distintos grupos de izquierda se movilizaron fuertemente para hacer una campaña por el No enmarcada en una protesta contra toda una serie de reformas aplicadas por Renzi que han sido increíblemente dañinas para las clases populares: reforma laboral (“Jobs Act”), educativa (“Buona Scuola”), de las infraestructuras (“Sblocca Italia”), de la vivienda, etc.

Sería absurdo defender que la mayor parte del No ha sido debido a esta campaña en particular. En zonas donde la Lega Nord es fuerte, ha ganado el No. Sin embargo, también lo ha hecho en lugares como la Campagna, donde no existe la Lega y donde Nápoles es gobernada por el único alcalde de izquierda de toda Italia. De hecho, el Sí solo ha ganado en tres zonas (Trentino-Alto Adige, Toscana y Ferrara).

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“¡Luchas, crear, poder popular!”, cantado así, en español, en Roma, en la manifestación de la izquierda por el No. Emocionante.

Esto no ha sido, ni será, como el Brexit. La izquierda inglesa no se aclaró a la hora de defender la salida de la Unión Europea, y por tanto no pudo capitalizar en modo alguno la victoria del Brexit. En Italia la situación es distinta. Aunque el voto del No no haya sido movilizado por la izquierda, el caos político a partir de ahora va a ser grande, por lo que desde hoy comenzará una movilización popular que defienda este No como el inicio de algo más grande. Este movimiento debe buscar acercarse a las personas que utilizaron esta llamada al voto para protestar frente a un gobierno “de centro-izquierda” que ataca a los trabajadores , frente a una Unión Europea de las multinacionales o simplemente defendiendo una constitución con muchos artículos progresistas que nunca han sido puestos en práctica.

Como dijo Mao (“peligroso podemita acaba artículo citando al genocida Mao”), “grande es la confusión bajo los cielos, la situación es excelente”.

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Algún español hubo por Roma defendiendo el No

 

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